sábado, 23 de mayo de 2015

Tomando el control

No se utiliza la misma energía para cortar una rebanada de pan que para cortar un tronco, aunque la actividad sea la misma, en este caso partir o cortar. Mientras que para lo primero necesitamos sólo un cuchillo y un suave movimiento de nuestra mano, para lo segunda lo más seguro es que necesitemos un hacha y mover nuestros brazos y tener un buen sosten en los pies. Sería absurdo intentar cortar un pan con un hacha, y la energía usada sería desmedida, y tampoco parece recomendable tratar de cortar un tronco con un cuchillo para pan, se podría quizas, pero nos llevaría muchisimo tiempo realizarlo. 



Visto el ejemplo anterior, vemos que lo tenemos claro, sabemos cuanta energía podemos necesitar para realizar determinada actividad y hasta la herramienta necesaria para cada caso por que lo vemos como una actividad física, sin embargo hay otras formas en que podemos derrochar o ahorrar nuestra energía de las que a veces no nos percatamos es decir que somos insconcientes en el manejo que hacemos de ellas, estas son muy comunes y estan con nosotros siempre: las emociones.

Contamos con varios centros de control (vistos como sectores del cerebro) uno de ellos es el centro emocional que como su nombre indica nos ayuda a manejar emociones como la tristeza, alegría, enojo y todas las que se les ocurran y que actúa en base a los estímulos que recibe del exterior.

Diariamente recibimos estímulos de prácticamente de cualquier situación por ejemplo al leer las noticias, lidiar con el tráfico, encontrarnos con un amigo que influyen en nuestro estado de ánimo y aunque no nos demos cuenta sufrimos su influencia para bien o para mal. Una situación muy simple puede "echarnos a perder"  el día o por el contrario "hacernos el día" pero ¿Cómo un simple estímulo externo puede deterinar nuestro estado de ánimo de una forma tan sencilla?. Regresando al ejemplo anterior la respueta que podría dar es que derrochamos energía en cosas, situaciones o personas que no lo requieren y en otras que si lo requieren no aplicamos la energía suficiente.

No podemos dejar de interactuar con nuestro entorno y ciertas situaciones que ocurren en él lo que si podemos decidir es la forma de responder ante esos estímulos y no permitir que esas situaciones nos manejen y perdamos el control. Cuando respondemos desmedidamente y muchas veces por impulso estamos usando nuestra energía de forma inconsciente y reaccionando ¿que pensarían al ver a un cocinero cortando un pan con un hacha?. En cambio cuando somos conscientes de determnada situación y analizamos las diferentes opciones que tenemos para responder a ese estímulo y elegimos la más adecuada estamos accionando y actuando de forma consciente, incluso una opción podría ser simplemente no hacer nada.

Estar en el centro de gravedad sin perder el equilibrio como un funambulista nos permite saber cuanta energía y de que herramienta podemos hacer uso en determinada situación con la que nos encontremos diariamente, pero es algo que tambien se entrena y tenemos situaciones de sobra para practicar. Esta en nosotros cuidar nuestra energía y no derrocharla, pero tampoco acapararla sin sentido alguno y si en cambio compartirla conscientemente con quien la necesite y sea útil, no sólo para nosotros si no para nuestro entorno y tomar el control de nosotros mismos y nuestras emociones y no que ellas nos manejen a nosotros.



EO



EL ORIGEN, segunda película documental de DDLA basada en el libro "Cosmogénesis de la creación".