miércoles, 6 de julio de 2016

El momento adecuado

En un sistema que se rige por fechas más que por acontecimientos no es difícil encontrar ejemplos de procastinación ¿o deberíamos llamarle de otro modo, por ejemplo apatía, decidia?.

Vivimos postergando todo e inventando mil excusas para no emprender esos cambios que tanto necesitamos, uno de los más recurrentes es el de esperar "el momento adecuado", es decir tener la situación "ideal" para emprender la acción correcta. Lo que cabría preguntarnos es ¿cual es ese momento ideal o de que depende?

Un ejemplo es cuando por ejemplo nuestro ser tiene una necesidad de manifestarse a través del arte, ya sea música, pintura, escultura entre muchas otras, pero no lo llevamos a cabo por que "no tenemos tiempo" por que claro en un mundo regido por la competitividad y la productividad esto es visto como una perdida de tiempo. Entonces tal vez cuando me retire y ya no tenga que trabajar lo pueda llevar a cabo, disfrutando así de los últimos días de mi vida, al menos eso es lo que dicen las famosasa Afores. Y vamos postergando algo para lo que quizás tengamos vocación o que nos hace sentir vivos para el final, cuando ya no tengamos preocupaciones.

Tambien a veces depende de otros factores externos por ejemplo la publicidad, imaginen que decidimos emprender algún tipo de actividad física como correr, antes bastaba con tener las ganas de hacerlo, ahora te bombardean con publicidad y debes tener los tenis adecuados para correr, que se amolden a tu tipo de pie, una app para contar las calorías con tu "aifon", además necesitas ropa deportiva bonita y un buen desodorante por eso del desagradable sudor. Y si aún a pesar de no tener todos estos "accesorios" te animas a sólo hacerlo justo el día que quieres comenzar esta lloviendo, hace frío o hace mucho calor, así que bueno tal vez sea mejor comenzar otro día. Hay que recordar que la voluntad no se vende ni se compra y sólo puede nacer de nuestro interior.

Y pondré el caso más extremo, sólo comenzamos esos cambios cuando ya tenemos el agua al cuello. Basta ver como trabaja el sistema actualmente, destruyendo bosques y selvas, extinguiendo especies animales, contaminando ríos y mares, acabando con la vida en nombre del progreso y los billetes, pero la economía tambien va fatal, a las personas se les trata como meros recursos humanos. No tenemos que ser unos genios para darnos cuenta que si seguimos así sólo nos espera la fatalidad entonces ¿que esperamos?. ¿Que clase de mundo les dejaremos a las futuras generaciones?

Dicen que nunca es tarde y no comparto esa idea, hay errores cuestan caros y hay cosas que una vez rotas es muy difícil reparar (no digo que sea imposible), oportunidades todos tenemos cada día que despertamos una vez más, pero ¿cuantas oportunidades hemos aprovechado correctamente y cuantas hemos desperdiciado?. Solemos ser severos al juzgar a los demás pero pedimos clemencia y comprensión para con nosotros. 

El momento adecuado es ahora, mañana puede que sea muy tarde.